La historia y cultura de Mesopotamia tiene una indudable conexión con los ríos Tigris y Éufrates. Las primeras comunidades se asentaron en el Norte, aunque el régimen de lluvias era tan irregular que poco a poco se trasladaron al Sur (zona conocida como Sumer), donde se encontraban las llanuras de dichos ríos, mucho más fértiles y hospitalarias para sus colonos.